Monday, April 11, 2016

Semblanza de Federico Uribe

Conocí a Federico Uribe cuando estábamos en el colegio, el Gimnasio Moderno, hace muchos años. Él estaba un año delante de mí y, por tanto, no éramos amigos: los grandes no se meten con los chiquitos. Pero Federico perdió un año, quinto de bachillerato, y quedó con nosotros. Fuimos, pues, compañeros de curso por dos años. No estaba en mi sección, sino en lo que en el colegio llamábamos “el otro curso”. Nunca fui muy amigo de Federico. Lo recuerdo como un tipo muy conflictuado y competitivo, y no me agradaba hablar con él. Federico siempre fue un tipo cuya presencia no me hacía sentir cómodo. En esa época le tuve algo de envidia porque se volvió novio de la hermana de José Manuel Arias, que a mí me parecía hermosa. Después terminaron, y recuerdo la explicación que me dio Federico: “la nena no dio la talla”. Nunca imaginé que fuera a escoger el arte como profesión y, menos aún, que fuera a ser ampliamente reconocido.

Luego Federico entró, como yo, a los Andes, él a estudiar arte y yo a economía. Yo tenía amigos entre los artistas, y no recuerdo que ellos hablaran bien de Federico. Recuerdo una escultura que Federico hizo con dos orinales, y que sus colegas criticaron mucho por ser una especie de copia de Duchamp. Después salimos de la universidad, y mis lazos con Federico, que nunca fueron fuertes, se debilitaron aún más. Oí que había hecho una escultura con tenis Puma, tal vez, y que Puma lo había contratado para que siguiera haciendo cosas con sus zapatos. Un buen negocio: Federico hacía esculturas, y Puma hacía publicidad. Federico, como artista, parecía tener una cualidad que sus colegas resentían o envidiaban: su habilidad comercial.

En fin, a veces oía algo de Federico, pero pasaron los años y los años, y se fue volviendo una bruma de la memoria. A veces tuve algo que ver con dos de sus hermanos, Eduardo y Beatriz, pero con él nunca más. Hasta hace poco, que vi un informe en televisión sobre él. El informe se daba a raíz de una exposición que él haría en Colombia. Pero el informe era morboso y se centraba sobre el “dolor” de la infancia de Federico y sobre el odio que le tenía al colegio en el que estudiamos juntos, el Gimnasio Moderno. Federico afirmó haber sido acosado por homosexual y haber sido violado por un sacerdote en el colegio. Graves acusaciones. Toda esa angustia de su infancia sería la fuente de su hoy exitoso arte. Avisé del informe de televisión a las autoridades del colegio, de las cuales formo parte, y tuve la oportunidad de leer un informe periodístico sobre la exposición que él se aprestaba a hacer. Decía más o menos lo mismo que el informe de televisión. Alguien me comentó que Federico lo que tenía era un buen jefe de marketing. Alguien más me comentó que había que comenzar por preguntarse si lo que decía Federico era cierto.

No es mi recuerdo que Federico haya sido acosado en el colegio por sus preferencias sexuales. Es más, yo no recuerdo que en el colegio Federico sufriera por acoso, o que su homosexualidad hubiera sido identificada. Pero, si él dice que sufrió por eso, debe ser cierto. El nuestro era un colegio de hombres, y, hay que admitirlo, las actitudes machistas abundaban. Y luego viene la acusación de la violación, que son palabras mayores.

No sé. Cada cual es dueño de sus memorias. Cada cual reconstruye el pasado a su antojo o conveniencia. Quizás él sufrió mucho en su infancia y adolescencia. O quizás él solo se inventó eso. Él dice que fue violado mientras estaba en el colegio, pero también que se enamoró de su violador. Traumas de su infancia debió tener, y él ha sabido canalizarlos para convertirse en un artista muy exitoso. Quizás Federico solo deba ser juzgado por su arte, y hay que admitir que su arte es vistoso. Pero para mí el Federico artista no tiene mucha importancia. No conozco mucho su arte, y tampoco me genera mucha curiosidad. Su historia personal me interesa más. Obviamente, ya no son horas de aterrarse por la homosexualidad de nadie. Pero el caso de Federico me pone a pensar sobre las dificultades que los homosexuales tuvieron, y que gracias a Dios tienen cada vez menos, para vivir en consonancia con su sexualidad. Una sociedad más tolerante y libre sexualmente es necesaria. También me hace pensar que, para hallar el éxito, Federico haya tenido que emigrar. Me da pesar que Federico Uribe hable mal del Moderno. Obvio, cada cual es dueño de sus experiencias, y la suya evidentemente fue particular. Pero mis recuerdos del colegio no son los de Federico Uribe. Yo fui feliz en el Moderno. No tengo mucho más qué decir. Tal vez solo una cosa: hoy Federico es el famoso, el exitoso, y yo no. Todo esto me pone a pensar sobre la naturaleza del éxito. ¿Qué es ser exitoso? ¿Qué es haber triunfado en la vida? En tu caso, Federico, no es tu arte, sino tú, el que me pone a pensar.

3 comments:

fernandobaena7 said...

Muy equilibrado el enjuiciamiento. Faltaria sopesarlo con el de un critico de arte

Ale said...

Se nota la envidia por encima que siente hacia Federico!!! De quien he seguido su obra desde hace mucho tiempo!! Es un artista con un talento extraordinario, precisamente por eso se ha convertido en un imagen cultural del pais.

Usted no puede tener las memorias de infancia de Federico usted no vivio su vida.!!! Eltiempo y dedicacion a sus comentarios Deben ser proporcionales a su ENVIDIA Y AMARGURA!!! Limitese a vivir su vida y deje que los demas vivan sus exitos sin dejar que le quiten a usted su valioso tiempo!!!

Unknown said...

Incredible que una persona que nunca tuvo un vínculo con Federico y que no conoce ni de su arte ni de su pasado se crea con capacidad de establecer juicio. Que carácter tan pobre, que asco esta envidia.
Ojalá el colegio reflexione seriamente sobre esto. Las víctimas de abuso de sacerdotes son múltiples por lo general, quizá más personas estén dispuestas a hablar. El abuso de sacerdotes católicos existe en cientos de países.