Friday, February 2, 2018

Análisis electoral 3

La empresa Cifras & Conceptos, en la cual trabajo, acaba de sacar su más reciente encuesta electoral. Es un sondeo con más de 2.800 encuestas, en 75 municipios del país. Es, por tanto, una encuesta muy robusta.

En los primeros lugares están Fajardo (19%) y Petro (16%). En otro lote están Vargas (10%) y Duque (8%). En un tercer lote están de la Calle (5%), Ramírez (5%), López (4%) y Ordóñez (3%).

En tendencias, Fajardo, Duque, Ramírez y Petro están subiendo, y Vargas y de la Calle están bajando, así que la encuesta es especialmente mala para los dos últimos. Ella fue hecha antes de que se conociera la unión de de la Calle y López. Hay que ver qué tanto cambia esto las cosas (yo creo que no mucho). De la Calle parece arrinconado en una izquierda que no es, realmente, su lugar.

Como ya vimos, Fajardo y Petro van ganando, y pasarían a segunda vuelta, pero todavía no tienen una ventaja robusta. Ninguno llega al 20%, y todavía falta el 11 de marzo, día de consultas y elecciones parlamentarias. Ese día, presumiblemente, se deben fortalecer los candidatos con maquinarias, y el candidato de la coalición de la derecha, que puede ser Ramírez o Duque. En este momento están empatados en la consulta, con 39% cada uno. Todavía hay que esperar para ver si algún candidato de la derecha se cuela a la segunda vuelta, lo cual es probable.

Un hecho destacado son los altos niveles de desfavorabilidad de prácticamente todos los candidatos relevantes. Quien tiene la mayor favorabilidad y el único neto positivo (diferencia entre favorabilidad y desfavorabilidad) es Fajardo (41% y 6%, respectivamente). De resto, todos los candidatos tienen menos favorabilidad y netos negativos. Vargas y Petro tienen niveles de desfavorabilidad de más del 50% (60% y 55%, respectivamente), lo cual los pone en una situación de desventaja, y hace muy difícil que cualquiera de los dos sea presidente. El caso de Vargas es particularmente preocupante, con un neto negativo de 33%. Todos los candidatos relevantes, excepto Fajardo, tienen un neto negativo de 20% o más. Esto sugiere que en Colombia se elegirá, no al más preferido, sino al que menos se odia.

Sin embargo, Petro y Vargas tienen los votos suficientes, si no para ser presidente, sí para influir decisivamente en la elección. A ambos les costará retirarse de la carrera presidencial, ya que los dos se preguntarán: ¿Y por qué habría de retirarme, si voy de segundo, o tercero, en la carrera presidencial? Pero una dosis de realismo político hace ver que es muy difícil que cualquiera de los dos sea elegido. Cómo den el paso al costado puede determinar mucha cosita. Por ejemplo, Petro podría hacer que el candidato del centro-izquierda fuera de la Calle y no Fajardo. Igualmente, Vargas podría determinar que el candidato de la derecha fuera el uribista o la conservadora independiente.

Hoy, en síntesis, luce como si la segunda vuelta fuera a ser entre Fajardo y el candidato de la coalición de la derecha. Las principales incertidumbres provienen de si Fajardo se desinflará después del 11 de marzo; de cuál será el candidato de la coalición de la derecha; y de cómo jugarán sus manos Petro y Vargas. Las cosas lucen cada vez más claras.

Saturday, December 9, 2017

El capitalismo está perdiendo apoyo

Un artículo del World Economic Forum (WEF) sugiere que el capitalismo está perdiendo apoyo. Como soporte, el artículo menciona una encuesta de YouGov para el centro de pensamiento Legatum Institute, que dice que el 77% de los alemanes, el 64% de los británicos y el 55% de los estadounidenses adultos piensan que los pobres se vuelven más pobres y los ricos más ricos en economías capitalistas.

La encuesta tiene otros resultados interesantes, sobre los cuales el artículo del WEF no profundiza. Por ejemplo, solo el 49% de los estadounidenses piensa que la libre empresa es mejor que el gobierno para sacar a la gente de la pobreza, y ese porcentaje cae al 39% al otro lado del Atlántico. En cambio, en países emergentes como India y Brasil, por cada persona que piensa que el gobierno es mejor, hay seis que piensan que la libre empresa es mejor. Esto apunta a una pobrísima percepción del gobierno en los países emergentes, donde seguramente la corrupción gubernamental es campante y rampante.

El problema con el capitalismo, según los encuestados, no es la desigualdad. Por lo menos seis de cada 10 personas en cada país encuestado creen que la pobreza es un problema mayor que la desigualdad, y que el desempleo es peor que la existencia de multimillonarios.

El problema es que el capitalismo no está produciendo los bienes. Por lo menos la mitad de la ciudadanos en Gran Bretaña, Estados Unidos y Alemania no esperan que las vidas de sus hijos sean mejores que las suyas. Estados Unidos y Gran Bretaña son particularmente pesimistas, con solo 14% y 19% de acuerdo, respectivamente, con que “la próxima generación probablemente será más rica, segura y saludable que la última”. Ese pesimismo de los países desarrollados no es compartido por las economías emergentes.

El artículo del WEF sugiere que es hora de tener un nuevo acuerdo, o contrato social. No podría yo estar más de acuerdo. El artículo señala, correctamente, que los principales problemas del capitalismo tienen que ver con la distribución del ingreso y de los beneficios de la globalización y la tecnología. 

Para resolver estos problemas, el artículo plantea tres ideas, que deberían ser consideradas partes de un nuevo acuerdo sobre el capitalismo. La primera es hacer una redistribución significativa de la riqueza, de modo que cada cual tenga una participación equitativa en la economía. Esta idea sería promovida por Thomas Piketty en su libro Capital en el siglo XXI. Una variación de esta idea es desarrollar una política tributaria y fiscal progresiva, todo lo contrario de lo que Trump está tratando de hacer en Estados Unidos. La política fiscal progresiva tiene sus méritos, pero uno que no tiene es atacar la enfermedad. Todo lo contrario: la política fiscal progresiva se concentra en los síntomas, y por esa vía aumenta la pugnacidad política.

La segunda idea es reintroducir protecciones contra las fuerzas del mercado para aquellos sin el seguro de un capital invertible. Dani Rodrik, en su libro Straight Talk on Trade, promovería esta idea.

La tercera idea sugiere rediseñar el capitalismo. La empresa privada y la política pública necesitarían ser realineadas para la creación de valor público, y esto requeriría cambiar la forma como pensamos acerca de la economía. Esta sería la tesis de Mariana Mazzucato, autora de The Entrepreneurial State, coeditora de Rethinking Capitalism y fundadora del Institute for Innovation and Public Purpose en el University College de la Universidad de Londres.

Aunque todavía hay que pensar qué quiere decir exactamente “rediseñar el capitalismo”, tengo que decir que simpatizo con las ideas de Mazzucato. Desde mi punto de vista, el capitalismo tiene que ser repensado, para estimular la idea del libre mercado como un espacio de cooperación y no de competencia, y para cambiar las reglas de distribución de los beneficios económicos de la cooperación.

En breve, yo creo que se requiere una economía de mercado postcapitalista, y una democracia que no confunda democracia con regla de la mayoría. En este artículo trato de mostrar que las reglas distributivas del capitalismo son de las más inequitativas que uno pueda concebir. Lo anterior me hace pensar que la idea más equivocada del capitalismo es que el dueño del capital en una empresa es el dueño del excedente económico que la empresa genera.

También estoy en contra de la idea de que lo democrático es hacer lo que la mayoría quiere. Lo verdaderamente democrático es adoptar políticas que causen el menor daño posible a cualquier grupo social, no que las mayorías tengan el derecho de imponerles políticas indeseadas a las minorías.

Hace muchos años, la caída de la Cortina de Hierro hizo que Francis Fukuyama sugiriera que habíamos llegado al fin de la historia. Hoy me parece más claro que nunca que la historia no se ha detenido, y que sigue su curso. En algún momento del futuro, el capitalismo y las democracias plutocráticas nos parecerán una curiosidad del pasado, como las monarquías absolutas o la esclavitud.

Thursday, December 7, 2017

¿El socialismo produce egoísmo? No, Mr Prager.

Dennis Prager, un conservador que se desempeña como presentador de programas de radio, autor y fundador de la página web Prager University, que difunde videos de cinco minutos para desafiar “los perniciosos efectos intelectuales y morales del sistema de educación superior norteamericano”, en uno de sus videos exalta los méritos del capitalismo. Afirma que, aunque el capitalismo tiene fama de basarse en el egoísmo y de producirlo, el sistema que verdaderamente promueve el egoísmo es el socialismo. Este produciría personas y una sociedad mucho más egoístas y, una vez las produce, sería muy difícil revertir ese resultado.

Como ejemplo, Prager señala un discurso de 2010 de Barack Obama en el que, como presidente de los Estados Unidos, anunció que subía a 26 años la edad en que los hijos podían seguir dependiendo del seguro de salud de sus padres. Como respuesta, los jóvenes que lo escuchaban lo vitorearon vigorosamente.

Para Prager, esta respuesta es sorprendente, porque cree que ese anuncio, en vez de liberar a los jóvenes, los degrada, al prolongarles la dependencia de los padres. Él afirma que la gran aspiración de la juventud es independizarse de mamá y papá, y el estado benefactor y el socialismo destruyen esa aspiración. Él se sorprende de que, cada vez más, personas mayores de 30 años sigan viviendo con sus padres en los Estados Unidos, y cree que la explicación se encuentra en una mayor presencia del estado benefactor, que sustituye el cuidado de sí mismo por el cuidado estatal.

Debido a este último, la gente empieza a preguntarse: ¿cuántos beneficios recibiré del gobierno? ¿El gobierno pagará mi educación? ¿Pagará mi salud? ¿Cuál es la menor edad a la cual pueda retirarme? ¿Cuántas vacaciones pagadas puedo obtener? ¿Cuántos días de licencia remunerada por enfermedad? ¿O por paternidad o maternidad? Posteriormente, cada beneficio se convierte en un derecho.

Prager afirma que el socialismo priva a los seres humanos de gratitud. Si usted no es agradecido, no podría ser feliz y buena persona. Pero el socialismo enseñaría a no ser agradecido. ¿Por qué ser agradecido por beneficios a los cuales se tiene derecho? En vez de dar gracias, la gente se acostumbra a preguntar: ¿a qué más tengo derecho? El capitalismo, al enseñar a la gente a trabajar duro, a cuidar de sí mismo y a ganarse lo que recibe, produciría menos egoístas. El capitalismo enseña a trabajar más; el socialismo, a demandar más. Prager finalmente se pregunta: ¿cuál actitud es socialmente mejor?

El video de Prager es desafiante. Y es interesante aceptar el desafío. Para Prager, el enemigo del capitalismo es el socialismo. Y el capitalismo es superior. Yo no soy un defensor del capitalismo. Pero, para mí, la alternativa no es el socialismo. Para mí, la alternativa es un sistema de libre mercado con una asignación de derechos de propiedad y con unas reglas de distribución de la riqueza y el ingreso distintas. Prager no ve eso. Para él, el debate es capitalismo o socialismo.

Hay una burda simplificación en ese debate. Para Prager, la cuestión es simple: o yo me proveo mis beneficios, o me los provee el Estado. Y, si me los provee el Estado, entonces yo recibo un “regalo”. Y la pregunta es: ¿qué es mejor? ¿Que yo trabaje por mis cosas, o que el Estado me la “regale”? El punto es que la provisión de servicios de seguridad social por parte del Estado no es un regalo. Se tiene que pagar por ellos en la forma de impuestos. La pregunta de fondo es si una sociedad quiere proveer colectivamente los servicios incluidos en el Estado del Bienestar. Si sí, entonces debe pagar impuestos. Si no, no los paga, pero debe pagar privadamente por esos servicios. Prager no ve que un defensor consistente del Estado del Bienestar pide mayores beneficios colectivos, pero también es consciente de que eso requiere un mayor nivel de tributación. La pregunta se vuelve: ¿qué es mejor? ¿La provisión privada o colectiva de los servicios de seguridad social?

Una gran razón para que la provisión de servicios de seguridad social sea pública es que a veces los individuos no cuentan con las oportunidades necesarias para acceder a ellos de manera individual, porque el mercado no funciona de manera adecuada. Al respecto, es llamativo que Prager atribuya la mayor permanencia de los jóvenes en la casa de los padres a la mayor dependencia de las ayudas del Estado. “Los jóvenes ya no se independizan porque las ayudas estatales los ha vuelto perezosos”.

Pues bien, yo vivo en un país donde los jóvenes prolongan demasiado su estadía en la casa de los padres, pero eso no es atribuible a la generosidad de los auxilios estatales. Es atribuible, más bien, a la precariedad del mercado laboral, donde los jóvenes, en general, no pueden aspirar a salarios que les permita independizarse.

La seguridad social está para eso: para compensar las consecuencias sociales de las deficiencias del sistema económico. Pero Prager pareciera no percibir que el sistema económico tiene deficiencias, y que esas deficiencias hacen deseable contar con algunos mecanismos de protección social.

Concuerdo con Prager en que una ética de responsabilidad individual es muy importante. Estoy de acuerdo en que personas de 30 años viviendo con los papás es una anomalía. Concuerdo también en que el asistencialismo destruye la responsabilidad individual. Adicionalmente, concuerdo en que una ética de los derechos, desvinculada de las obligaciones o responsabilidades, es muy peligrosa. Las sociedades que solo tienen derechos, y no obligaciones, no son viables.

Pero también creo que una ética de solidaridad es muy importante. Prager afirma que acostumbrar a los seres humanos a demandar servicios del Estado los vuelve egoístas. ¿Cómo puede ser egoísta una sociedad que admite pagar altos impuestos con el fin de proveer mecanismos de seguridad social para aquellos que no son tan afortunados?

Prager no ha producido una defensa creíble del capitalismo. De hecho, lo que ha hecho es ignorar los problemas del capitalismo. Por eso es tan importante prevenirse de retóricas como la suya, que, en una primera impresión, suenan convincentes, pero que, en una reflexión más profunda, son una simple defensa de un statu quo injusto.

Tuesday, December 5, 2017

Richard Dawkins y el egoísmo humano

Por estos días se produce la visita de Richard Dawkins a Colombia. Dawkins es un famoso etólogo, nacido en Nairobi de padres británicos, y “emeritus fellow” de New College, Oxford. Uno de sus libros más famosos es The God Delusion (traducido como El espejismo de Dios), en el que critica la idea de Dios y de la religión. Debido a ese libro, se ha convertido en un polemista en la materia, y por esa razón viene a Colombia, a sostener debates con el padre jesuita Gerardo Remolina. Gracias a una gentil invitación del embajador británico Peter Tibber, provocada por César Caballero, tuve la oportunidad de cenar personalmente con Dawkins.

La discusión sobre Dios y la religión, a la que le he gastado bastante tiempo en el pasado, y a la que todavía le reconozco algún mérito, ya no me parece tan interesante. Ese tipo de discusiones tiende a ser un diálogo de sordos (en cuanto al tiempo que le he metido a esas discusiones, he sostenido similares debates con mi buen amigo Fernando Baena, quien en ellos ha jugado el papel del padre Remolina, pero no desde el cristianismo, y a raíz de ellos escribí este texto. En cuanto al mérito que todavía les reconozco a este tipo de debates, ver la entrada anterior de este blog).

Me parece mucho más interesante la discusión que Dawkins generó con el libro que lo volvió famoso, y que sigue siendo su libro más leído: The Selfish Gene (El gen egoísta). En él, Dawkins afirmó cosas como esta: “Argumentaré que una cualidad predominante que se debe esperar en un gen exitoso es un egoísmo despiadado. Este egoísmo genético frecuentemente dará lugar a egoísmo en el comportamiento individual”. O como esta: “Esté advertido de que si usted desea, tal como yo, construir una sociedad en la cual los individuos cooperan generosamente y sin egoísmo hacia un bien común, usted puede esperar poca ayuda de la naturaleza biológica. Tratemos de enseñar generosidad y altruismo, porque nacemos egoístas”.

De esta manera, Dawkins, desde la biología, se volvió uno de los principales defensores de la doctrina del “egoísmo sicológico”, que afirma que los seres humanos somos egoístas. Para ser justos, como queda evidente de la cita que acabamos de mencionar, Dawkins nunca defendió la doctrina paralela del “egoísmo ético”, que afirma que los seres humanos debemos ser egoístas.

El gen egoísta es un libro maravilloso, que tiene bien merecida su fama. Él expuso al gran público los interesantísimos avances de la biología entre los años 60 y 80 del siglo pasado, producidos por gigantes como G. C. Williams, W. Hamilton, J. M. Smith y R. Trivers. Acaba de cumplir, en 2016, 40 años de ser publicado, y pocos libros envejecen con tanta gracia. Sin embargo, el propio Dawkins, en su introducción a la edición del trigésimo aniversario del libro, y en su epílogo a la edición del cuadragésimo aniversario, admite que el título del libro, y frases como “nacemos egoístas”, son engañosos. Hoy Dawkins considera que un título adecuado para su libro hubiera sido El gen cooperativo, en vez de El gen egoísta. Un cambio de historia muy grande, ¿no? Es bueno tenerlo en cuenta. Hoy las historias de que somos egoístas por naturaleza ya no son tan convincentes como antes.

Friday, December 1, 2017

La relación entre ciencia y religión en Colombia

Richard Dawkins, el famoso biólogo inglés, defensor de la teoría de la evolución y denunciante del “espejismo de Dios” (The God Delusion), viene a Colombia, a sostener otra de sus famosas polémicas sobre la existencia de Dios. Para tal efecto, Cifras y Conceptos preparó una reveladora encuesta, realizada entre 1.795 personas de 11 ciudades de Colombia.

Los resultados son interesantes. Para comenzar, el 97% de los colombianos cree en un Dios. La gran mayoría de los colombianos (83%) podría ser calificada como teísta, o en el peor de los casos, como deísta (9%). Menos del 10% son agnósticos o ateos.

El 93% cree que Jesús es el hijo de Dios y el 90% cree en el perdón de los pecados. Pero solo el 71% cree en la Virgen María, que es un porcentaje cercano al de los encuestados que se declaran cristianos católicos (74%). El catolicismo ha decrecido en Colombia en términos relativos. Sigue siendo una mayoría, pero le están mordiendo terreno, principalmente los cristianos no católicos, que ahora son el 16% de la población. En el 10% restante están los no cristianos, que pueden tener o no otra religión. 

Una cosa es profesar una religión, y otra practicarla. Solo el 43% de los encuestados va a misa o al culto cada semana. Los cristianos no católicos van más a sus cultos que los católicos. El 56% de los no católicos va al culto cada semana, mientras que solo el 44% de los católicos hace lo mismo.

En un hallazgo clave, la creencia en Dios o en la religión es muy superior a la creencia en la vida en otros planetas, en la vida inteligente en otros planetas, en la teoría de la evolución y en la teoría del big bang. Solo el 44% de los encuestados cree en la teoría de la evolución, y solo el 28% en el big bang. Tal vez somos más como Penny que como Sheldon Cooper. La religión, pero no la ciencia, ha calado en la mentalidad colombiana.

Surge entonces la pregunta: ¿ser religioso inhibe el desarrollo de una mentalidad científica? Es a este debate que viene Dawkins a Colombia. Pero aquí surge otra pregunta: ¿las ideas científicas han tenido poca penetración en Colombia debido a la prevalencia de las ideas religiosas, o es más bien debido a una ignorancia generalizada sobre los temas científicos?

Según los datos, hay una clara correlación entre no ser cristiano y ser más abierto a aceptar las teorías científicas. De manera significativa, las mayores diferencias son con los cristianos no católicos. En otras palabras, la difusión del cristianismo no católico está relacionada con una mayor actitud anti-científica. El nivel de ingreso también parece estar negativamente relacionado con los niveles de religiosidad y positivamente relacionado con la aceptación de las teorías científicas, pero no de manera muy significativa.

Ciertas actitudes sociales también están mediadas por la religiosidad. Por ejemplo, una gran mayoría de colombianos está a favor de penas drásticas contra delincuentes que abusan de mujeres y niños. De otro lado, los colombianos están divididos, más o menos mitad y mitad, entre mantener o derogar los acuerdos de paz. Por último, los colombianos mantienen posiciones más bien conservadoras frente a la legalización de la marihuana, el matrimonio de parejas del mismo sexo y la legalización del aborto. Pero, mientras que las actitudes frente a los dos primeros temas no cambian mucho dependiendo de la posición frente a la religión, las actitudes frente a los tres temas finales sí: los no cristianos son mucho más propensos a tolerar la legalización de la marihuana, el matrimonio de parejas del mismo sexo y la legalización del aborto.

Con esta evidencia, ¿es posible decir que la religión es el opio del pueblo? Por lo pronto, es posible decir que, donde hay mucha religión, hay poca ciencia, y hay valores sociales conservadores. El cristianismo no católico acentúa esa tendencia. En mi fuero íntimo, sospecho que no hay contradicción entre ser religioso y ser científicamente ilustrado, pero para que no haya esa contradicción se requiere ejercer la religión de manera muy sofisticada, lo cual no parece ser el caso en Colombia.

Thursday, November 30, 2017

Análisis electoral 2

Si la segunda vuelta fuera hoy, pasarían a ella Gustavo Petro (17%) y Sergio Fajardo (15%). En su orden, quienes más suben en intención de voto son Humberto de la Calle (de 3 a 10%), Sergio Fajardo (de 8 a 15%), Gustavo Petro (de 13 a 17%) y Germán Vargas (de 13 a 14%). Quienes más caen en intención de votos son, en su orden, Alejandro Ordóñez, Claudia López, Clara López y Jorge Robledo. Eso es lo que dicen los datos de la nueva encuesta de Cifras y Conceptos.

Estos datos abren una nueva perspectiva sobre lo que podría pasar en las elecciones de primera vuelta presidencial de mayo de 2018. Hasta ahora, se suponía que, si alguien podía meter dos candidatos de su tendencia a segunda vuelta, era la centro-derecha. Los más opcionados eran Vargas Lleras y el candidato del Centro Democrático. Pero hoy parece que se abren otras posibilidades. Sin embargo, los resultados de hoy no garantizan que la segunda vuelta vaya a ser entre Petro y Fajardo. Todavía los números están muy bajitos, hay candidaturas por definir y coaliciones por hacer.

Por el lado de la derecha, falta el candidato del Centro Democrático, y que se defina la coalición de la derecha. El candidato del Centro Democrático se ve disminuido por la falta de definición, pero también por el bajo reconocimiento de sus precandidatos. Algo repuntará el que finalmente sea elegido, pero quizás no sea mucho. Ahora existe una buena posibilidad de que el Centro Democrático tenga que terminar apoyando al candidato conservador, que bien puede ser Marta Lucía Ramírez. Y habrá que ver si se da una coalición entre Vargas Lleras, Marta Lucía y (el candidato de) Uribe. No hacerla les haría daño.

Por el lado de la izquierda, los resultados de hoy quizás reducen las posibilidades de una coalición de centro-izquierda. Petro puede pensar que no necesita una coalición para pasar a segunda vuelta, y Fajardo y de la Calle deben pensarlo dos veces antes de formalizar una coalición con Petro. Vistas así las cosas, para el centro-izquierda la coalición Fajardo-de la Calle se vuelve más urgente que nunca. Pero eso no quiere decir que vaya a ser fácil. A de la Calle claramente le favoreció convertirse en el candidato oficial del Partido Liberal, pero todavía le hace falta cumplir más recorrido. Apenas va de cuarto en las encuestas.

Los números de hoy sugieren que, en verdad, hay seis candidatos con posibilidades serias de llegar a la presidencia: Petro, Fajardo, de la Calle, Vargas Lleras, el candidato del Partido Conservador (que probablemente sea Marta Lucía Ramírez) y el candidato del Centro Democrático (que debería estar entre Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo). Todavía es muy temprano para decir qué pasará, pero por lo menos el número de candidatos viables empieza a decantarse.

Análisis electoral 1

Bien, en días pasados ganó la consulta liberal el Dr. Humberto de la Calle. Cristo y de la Calle condujeron una campaña limpia, y fueron gallardos candidatos. Felicitaciones para los dos.

La consulta no obtuvo muchos votos. Eso servirá, desafortunadamente, para que muchos del centro-derecha hagan mofa de los resultados. Pero es demasiado temprano para risas. Todavía no está definido quién va a ser el presidente de Colombia.

A mí me parece que se dio un paso importante. El Partido Liberal colombiano escogió un excelente candidato, y no hay (¿muchos?) motivos para su división. El resultado, a pesar de la baja votación, es bueno para el partido y para de la Calle.

Para el partido, porque tiene un candidato sólido, y porque así competirá con más posibilidades en la construcción de una coalición de centro-izquierda. Y es bueno para de la Calle, porque él sin el liberalismo no tendría posibilidades de despegar. A muchos no les gusta el Dr. de la Calle, yo sé. Muchos sienten, más o menos, que él le vendió el país a la guerrilla. Una locura que se piense de esa manera, pero así es.

Se empieza a configurar una realidad política interesante. ¿Cómo veo ahora las cosas? Muy simple. Una posibilidad es que dos candidatos de centro-derecha (¿Vargas Lleras, el candidato del Centro Democrático, que bien podría terminar siendo Marta Lucía?) sean escogidos para la segunda vuelta. El problema es evitar eso, y garantizar que alguien de centro-izquierda pase a segunda vuelta. Para eso, es necesario que se terminen formando dos coaliciones: una de centro-derecha y otra de centro-izquierda.

La del centro-derecha, creo yo, va a dominarla Germán Vargas Lleras. No creo que el candidato del Centro Democrático ni los candidatos de origen conservador (Marta Lucía, Ordóñez, ¿Lizarralde?) logren evitar eso. Lo razonable es que, a pesar de todas las distancias, Uribe, Vargas Lleras y los conservadores se junten. Pinzón debería aproximarse por ahí. Si no se juntan, peor para ellos.

La coalición de centro-izquierda me parece que puede ser dominada por Sergio Fajardo o por Humberto de la Calle. La pregunta es cómo se construye esa coalición de centro-izquierda. ¿Puede que la coalición de centro-izquierda la gane alguien de izquierda, como Petro? Puede ser. Y Fajardo y de la Calle divididos le facilitan la vida a Petro. Las malas lenguas dicen que Fajardo no es capaz de juntarse con nadie. Aunque se le ha visto coqueteando con Claudia López y Jorge Robledo, hace falta ver si se pega con el Partido Liberal.

Una posibilidad es que no se haga coalición con Petro, y dejar que la primera vuelta decida quién pasa. Otra posibilidad es hacer coalición con Petro, y ganarle en marzo. Esto puede no ser fácil. Petro tiene sus votos, que son fieles y firmes. Yo tengo claro que, si esa coalición es liderada por Petro, nace hundida. Petro en segunda vuelta haría que la derecha gane la presidencia. Pero ningún político que tenga posibilidad de ganar se retira por el bien del país.

En otras palabras, creo y espero que las coaliciones de centro derecha y centro izquierda sean dominadas por los personajes menos extremistas y radicales. Con todo, Vargas Lleras es el menos radical de la derecha, y Fajardo y de la Calle son los menos radicales de la izquierda. Ya veremos.

En resumen estoy diciendo que, en este momento, preveo una segunda vuelta entre un candidato de centro-derecha, que yo creo que va a ser Vargas Lleras, y un candidato de centro izquierda, que yo creo que puede ser Fajardo o de la Calle. Tal vez ahora Fajardo tenga un poco más de chance, pero las cosas todavía no están escritas en piedra. De la Calle no arranca con una gran imagen, pero acaba de obtener un espaldarazo importante, y puede seguir creciendo.

Y ¿quién ganará? No sé. La elección puede ser tan apretada como la del plebiscito. El candidato del centro-izquierda cometería un error dejándose asociar con Santos, las Farc o Venezuela. La campaña no va a ser limpia, ni linda. Es mucho lo que está en juego. Veo una polarización profunda, en la cual las voces ponderadas tenderán a ser ahogadas por la gritería.